Euclides Gelder: un llanero coleando la vida que canta ecuaciones

Por Carolina Martínez Yépez

Ahora le toca el turno a un coralista muy talentoso y muy querido por todos. Es un inmenso placer presentar este testimonial, que es de un gran amigo, el famoso llanero de la Cantoría USB, Euclides Gelder.

Conversar con él en estos últimos meses e indagar más sobre su vida, ha sido una verdadera terapia de risa. Él es tan inquieto, ocurrente, responsable, inteligente e irreverente, que nunca voy a olvidarme de este testimonial.

Euclides Gelder

Conocí a Euclides en el año 1979 cuando comencé a cantar en la Cantoría USB. Aquel era un coro muy jovial y alegre. Un grupo con muy buena energía y, por supuesto, el protagonista de hoy era uno de los que más contribuía a darle esa energía al grupo.

Él captó rápidamente mi atención, no sólo por llanero, por su chispa y capacidad de respuesta, su memoria privilegiada para contar chistes e historias de todo tipo y su habilidad para escribir poemas (me escribió uno muy lindo que tituló Paraulata Larense) sino también por su pasión por el baile. Tanto él como Nestor, Soraya, Carmen y Aída no paraban de bailar en las fiestas. Según sus propias palabras “bailo hasta mis penas y hasta cuando duermo “

Concierto de la Cantoria

Y ni hablar de los viajes a Ecuador, Barinas y Mérida . Euclides era uno de los más inquietos del grupo, no paraba de cantar, de reír, de contar chistes y planear travesuras.

Viaje a Mérida de un grupo de la Cantoria –
Mayrene Dávila, José Corona (Potino), Yamelis Figueredo, Sarah El Ashud, Euclides Gelder, Carolina Martínez, Soraya Baliache –

Fueron muchos ensayos y conciertos compartidos, cantos comunes, giras. Recuerdo especialmente el montaje de Don Pasquale, ópera dirigida por el Maestro Carlos Riazuelo y el Maestro José Ignacio Cabrujas , como una de las ocasiones en las que más nos divertimos.

Tengo recuerdos muy bellos de haber compartido con él una tradición muy hermosa como fue la de cantar nuestros aguinaldos y parrandas. Primero en la Cantoría y más tarde en el Conjunto de Aguinaldos y Punto, nos divertíamos cantando en los ensayos en las casas de Yolanda y Salvador, Potino y Mayrene y de Soraya. Ensayos que más de una vez terminaban convertidos en patinatas y bailes con nuestros hijos.

Ensayo del Conjunto Aguinaldos y Punto en la casa de Yolanda Ordóñez

Pasaron unos cuantos años y varios amigos de la Cantoría nos vinimos a vivir a Florida. Pero nuestra amistad continuó, siempre había un motivo para seguir compartiendo, para celebrar o simplemente para reunirnos en las casas de Salvador y Yolanda, de Carlos, de María Alejandra, de Sarah o bien para echarnos un viajecito a Coral Springs donde nuestro amigo Euclides siempre estaba dispuesto a deleitarnos con su voz. No olvido que también en nuestro hogar Euclides y mi esposo César (QEPD) podían pasarse toda la noche cantando como unas rocolas… realmente envidiable la memoria privilegiada de estos dos amigos coralistas.

Reunión en Coral Springs, Florida - Euclides, César y Carolina
Reunión en Coral Springs, Florida – Euclides Gelder, César Maneiro y Carolina Martínez Yépez
Reunión en la casa de Yolanda y Luis Salvador    Luis Salvador, José Corona, Euclides, Yolanda, Maria Fernanda y Mayrene
Reunión en la casa de los Hernández Ordóñez. Luis Salvador Hernández, José Corona, Euclides Gelder, Yolanda Ordóñez, Maria Fernanda Ordóñez y Mayrene Dávila

Así fueron las vivencias compartidas con Euclides, queda entonces abordar más en detalle su vida familiar y profesional.

Euclides y su hermana mayor

Nació el 8 de octubre de 1957 en Valle de la Pascua, estado Guárico. Tiene tres hermanas y es el segundo de una familia multicultural. Su padre, Gustavo José Gedler Jaspe, 3ra generación en Venezuela de una familia alemana y su madre, Victoria Valiente, hija de canario y venezolana.

Creció en su tierra natal disfrutando de la naturaleza y las bellezas del llano venezolano, siempre abierto y atento a los sonidos del llano y a todas las armonías que otras personas a su alrededor no escuchaban y disfrutando enormemente el silbar.

La madre de Euclides con sus dos hermanos menores

Estudió hasta los 7 años en la Escuela Rural # 4 de Valle de la Pascua y luego la familia decidió mudarse a Caracas, en donde prosiguió sus estudios en la Escuela Municipal Juan Landaeta y en el Colegio San Francisco de Sales (Salesianos de Sarría).

Siempre curioso y lleno de energía, le gustaba declamar, el fútbol y el baile.

Ingresó a la Universidad Simón Bolívar en el año 1975 para estudiar Ingeniería Eléctrica. En su constante búsqueda y por recomendación de su gran amigo y compadre José Corona (mejor conocido como Potino) un día decidió asistir a un concierto de la Coral Universitaria USB, dirigida por el Maestro Alberto Grau y de inmediato quiso unirse a la coral, pero en ese momento no era posible porque se estaban preparando para una gira a Europa. Le indicaron que había otra agrupación, es así como decide ingresar a la Cantoría y tiene el inmenso privilegio de ser unos de los fundadores . Quedó impactado con la fuerza y el dinamismo de la joven directora María Guinand y aquí comienza su historia como coralista, se une a las filas de los barítonos, canta en el primer concierto y participa, entre muchas otras obras, como solista de la pieza Los Pastores de San Joaquín.

También asiste a las giras de Barinas, Guanare y Ecuador y en la grabación del disco de la Cantoría 1981.

Se gradúa de Ingeniero Electricista en la USB y es elegido como el Orador de Orden de su Graduación. Posteriormente hace un Máster de Administración (MBA) en Radford University, Radford, EEUU.

Actualmente reside en Florida y la mayoría de su vida ha trabajado de forma independiente, con contratos a nivel gerencial y organizacional. También ha escrito cuentos cortos y poesía; él mismo se describe como un escritor aficionado y una de sus poesías más hermosas se la dedicó a su nieto mayor para celebrar su vida. Uno de sus cuentos cortos, titulado Una luna y siete días, ganó un concurso en el año 2020.

Euclides tiene dos hijos, su hijo genético, Helder Tomás Gelder y un hijo heredado, Franklin Díaz. Por el lado Helder tiene dos hermosos nietos y una nieta, y dos por el lado de Franklin. Además tiene dos bisnietos. Euclides es un bisabuelo muy orgulloso, joven y divertido.

A un galán que ya no está

Mi lamento frente a la muerte de mi nieto Herbert Gelder (1996- 2016).

Ganador del Tercer Lugar en el Concurso Internacional de Poesía “Instantes de poesía 2019”

En la colina de mi alma
Se asoman las brisas verdes
Me gritan de libertades
Y esta vida que me muerde.

Un grito que mató al pujo
Cambiando angustia por calma
Nació mi niño, un varón.
En la colina de mi alma
Orgullo faramallero,
De un padre de historia breve
Vientos doblan las espigas
Se asoman las brisas verdes.

Se vuelve padre mi niño.
Se despeinan las edades.
Su avanzar y su quehacer
Me gritan de libertades.

Se nos va el niño, mi nieto.
Manto eterno me lo envuelve.
Queda mi colina en llamas.
Y esta vida que me muerde.

En la colina de mi alma
Se asoman las brisas verdes
Me gritan de libertades
Y esta vida que me muerde. 

Euclides siempre ha vivido intensamente y como muy bien lo afirma, es “un llanero coleando la vida”… con la fuerza, la astucia y la resiliencia de un buen llanero, un gentilicio que lo guía para seguir adelante con mucho optimismo y mucho amor por su familia y sus amigos.

La madre de Euclides y parte de su descendencia – 2014

Y al tratarse de un llanero, un personaje tan especial, no podían faltar las anécdotas. Para ello, sus compadres Luis Salvador Hernández y Yolanda Ordóñez, toman la palabra.

Es que se parecen igualitos

Anécdota

Por Luis Salvador Hernández

En un comienzo del último cuarto del siglo pasado nos conocimos. Y el parecido a mí, de cara, de mirada, de salidas y de ese humor que todos llevamos por dentro, y pocos exteriorizan. Nosotros sí.

Las ocurrencias llevaban a decirnos que éramos hermanos. Es que se parecen igualitos. Al conocer a su mamá yo hice primero este cuento que era “el cuento”… Y era que mi papá vendía ollas y telas en Valle de la Pascua y una señora no tuvo con qué pagar.

Euclides, Potino y Luis Salvador
Euclides Gelder, José Corona (Potino) y Luis Salvador Hernández

Si Euclides echaba el cuento primero, decía que su papá vendía lo mismo en Maracaibo. Bueno, las dos ya se fueron. Una al final del 2022 y la otra no esperó si acaso tres meses y se fue al comienzo del 2023. Y hace años yo asistí a la despedida de su papá, y él a la de mi papá en el 2012. Solo el amor fraternal lo entiende.


Todo un personaje

Anécdota

Por Yolanda Ordóñez

Euclides Gelder es todo un personaje muy querido, un hermano. Lo conocí al entrar en la Cantoría USB en el año 1979. Muy nervioso, nunca estaba quieto, siempre moviéndose como pajarito en rama.

Se metía con todo el mundo para sacar una broma. Tenías que cuidarte de lo que decías porque si te descuidabas, eso era usado en tu contra. Me cansé de ver cómo cualquier persona le cuadraba (o le cuadrábamos) el balón para el remate y luego todos los presentes estallábamos en risa. Qué capacidad y qué ingenio para producir humor, todavía es así. De esa faceta recuerdo unos encuentros en un cafetín de la universidad donde nos reuníamos en los ratos libres. Estaba Euclides contando chistes y otro le contestaba como en un contrapunteo de cuentos. Y pasaba el tiempo y estábamos todos alrededor de la mesa reventados de risa esperando la siguiente historia.

Euclides como buen llanero podía improvisar y crear un chiste de cualquier cosa, y así seguía la pelea. Dolía la quijada de tanto reír, pero más dolía tener que dejar la mesa porque llegabas tarde a alguna clase. No recuerdo los chistes, pero esas escenas me traen risas, a estas alturas, y qué puede ser mejor que se te dibuje una sonrisa en la cara cuando recuerdas a alguien. Ese es Euclides, mi amigo, mi hermano, mi compadre… Y si lo conoces de seguro te estás riendo.

En sus propias palabras, en su propio ser

Antes de comenzar el video, quiero compartirles este mensaje escrito por el propio Euclides, donde resume sus sentimientos sobre el canto coral:

… Es un gran regalo de los muchos que me ha dado el Creador, fue nacer en el monte, afinarme con los sonidos de la naturaleza, aprender a decir y a cantar… Y haber podido cantar polifonías… Haber compartido este amor con mis colegas… Haber sido tutoreado por genios (incluyo a algunos amigos).

Un secreto: aparte de hacer shows musicales, lo que más me gusta es el proceso de aprendizaje/montaje de las piezas…hay algo mágico en ese “entender, armar, pegar, respetar”… es pura ingeniería constructiva.

“Nunca olviden vivir la esencia, para hacer presencia y adornar la existencia”

Euclides Gelder

Y por supuesto que para estar cómodo, Euclides se quitó los zapatos para la entrevista. Y con una sonrisa esplendorosa, con la gracia y el sentido de humor inigualable del llanero venezolano mezclado con su vivencias y amor por su querida Caracas, se arrancó a contar.

Espero que disfruten su testimonial tanto como lo he disfrutado yo… No se lo pierdan

Llanero coleando la vida