Miguel Astor: Los he visto con el fuego y pasión de siempre

Hemos vuelto. Porque nos debemos tanto afecto. Porque debemos repartir y distribuir entre todos.

En los próximos días, les propondremos diferentes reacciones a nuestro Concierto en Madrid, en el Evento “Voces que abrazan”.

¿Y que mejor día que HOY, que justo cumplimos UN AÑO, desde el GRAU Global, que nos impulsó hasta donde estamos?

Como homenaje especial, a uno de los nuestros, uno de nuestros Maestros, iniciamos la primera publicación de esta temporada.  El Maestro Miguel Astor.

HOY la Número 1 de la triada: ASTOR, Textos y Videos.  Quedamos pendientes.

Atesoro cada canción. Repaso cada cara en busca de una historia y hago un apunte mental para preguntar luego. Mamá, yo quiero saber… de dónde son los cantantes. ¿De dónde vienen todas estas maravillosas personas. ¿A dónde irán después? ¿Cómo iniciaron su vida en el coro? ¿Cómo supieron que los coros existían? ¿A dónde van luego de esto? No conozco la historia de cada uno de ellos, pero me encantaría.”

M.V. Sequera

Miguel Astor
Miguel Astor, compositor

El 21 de septiembre llegué tarde a la cita. Esperando el concierto en un enlace equivocado, veía con preocupación que el tiempo pasaba y la trasmisión no comenzaba. Así que empecé a escribir en el chat del vídeo para ver porqué no había comenzado, hasta que al fin alguien escribió que buscáramos el canal de la Universidad Complutense. El concierto ya había comenzado. Me perdí toda la primera parte ese día, la intervención del Coro de la Universidad Complutense dirigido por el maestro Daniel De la Puente y del Coro Consonante de Madrid por nuestro entrañable José Mena Polo. Pero había llegado a tiempo para la presentación de CUSIB Global.

            Tenía muchísimo tiempo sin ver a casi todos los cantantes. Pasé un buen rato reconociendo rostros, y en algunos casos lo logré de inmediato. Pero apenas sonó el primer acorde de la “Canción del Nuevo Mundo”, fue como tomar una máquina del tiempo. Lo que se oía, a un espectador desprevenido podía parecer que algo no correspondía. A simple vista, parecía un coro de abuelos y señoras, como tantos que hay para que la gente mayor se entretenga en la tercera edad. Pero en este caso a pesar de los más de cuarenta años que tenía sin escucharlos, había algo distinto. 

            Las apariencias engañan, dice sabiamente el dicho. La energía de ese primer acorde, no era normal. Era la misma que tantas veces escuché y canté (cuando podía cantar) en la Cusib del 77, la Cusib de Aberdeen que renacía como el Ave Fénix  (Creo que ese símil, ya alguien lo hizo y nació un coro a partir del mismo). De inmediato, cuarenta y cinco años parecieron segundos. Entendí que el tiempo es relativo, cuando las fraternidades construidas con genuino afecto se reencuentran.

            Los himnos universitarios suelen ser muy emotivos. Como ucevista, vibro siempre con el Himno Universitario y su enérgica frase inicial “Campesino que estás en la tierra” y me emociono siempre cuando dice “esta Casa que vence las sombras”. La “Canción del Nuevo Mundo” tiene el mismo ángel del Himno Universitario. Aparte del bellísimo título, siempre me pareció genial por varias  cosas: el calderón sobre el acorde inicial que parece un globo a punto de explotar, el ritmo en 12/8 tan inusual de su coro y la dulzura rítmica de las estrofas, sin ese saltillo marcial tan común y que se cree tantas veces que no puede haber himno sin él. Es un himno de universitarios para universitarios y una creación genial como tantas de nuestro maestro.

           Pero quizás lo que más me emocionó fue ver a Alberto y María dirigir con el mismo fuego y pasión de siempre. Me imagino lo rigurosos que fueron los ensayos. Los chistes y los regaños. El oído biónico de Alberto detectando la menor desafinación. María poniendo los puntos sobre las íes y cada cosa en su lugar. Sentir de nuevo la hermandad hecha canto, la pasión por el esfuerzo sin límite, mirar los rostros emocionados de abuelos tornados en adolescentes de nuevo. Por eso, hubo gente allí que cruzó océanos para estar presente. Los que no estábamos, escuchábamos con reverencia desde continentes distintos. Escuchar el dinamismo de “Teresica Hermana”, el lirismo de “Velero Mundo”, la alegría del Son de la Loma, y fallar de nuevo en tratar de adivinar el cambio armónico que Alberto le introdujo al arreglo después que lo cantáramos hace tantos años. La gravísima y potente voz de Cristina haciendo el solo de la “Canción con todos” el bello arreglo del recordado Hugo Filoia. Enterarme que Máximo tocaba guitarra, protestar por las maracas en el “Cántico Espiritual”, que sonó tan bien de paso. En fin, con envidia de la buena disfruté un concierto maravilloso. Aunque pensándolo bien, me ahorré los regaños y las jaladas de oreja que seguro tuvieron en los ensayos.

            Después pude ver el concierto en su totalidad gracias a que estamos en esta época. Pude escuchar y ver las sentidas palabras de Alina, y a los magníficos coros que precedieron a Cusib Global ¡Que alegría, amigos, saber que a pesar de que varios ya se han ido, aún estamos aquí para celebrar juntos la vida!